SEMINCI regresa desde el 21 al 28 de octubre, cargada de talento europeo

Rememorando a través de unos cuantos años, no está demás traer a colación, para nutrir a los apreciados lectores, del contexto e historia de los premios que están próximos a realizarse. Y es que la actualmente denominada SEMINCI (Semana Internacional del Cine de Valladolid), posee una historia de vieja data.

La edición original, la primogénita, tuvo lugar el 20 de marzo del año 1956, y en ese momento enmarcada en la Semana Santa, llevó por nombre “Semana de Cine Religioso”, y por ello lógicamente, su objetivo era dar a conocer aquellas historias que infundieran y divulgaran valores éticos y morales dentro de la filosofía católica. En ésta y la posterior edición, no había carácter competitivo, esto tendría lugar en el año 1958.

Para ese entonces, ya existía un riguroso criterio de selección, en cuanto a calidad en vez de cantidad de películas a exhibir. En el año 1960, nuevamente cambia de nombre hacia la “Semana Internacional de Cine Religioso y de Valores Humanos”, con una temática más extensa aunque igual de ética y responsable. Seria en 1973, cuando con una nueva reestructuración, adquiere su nomenclatura actual a razón de la demanda de acceso para proyectar películas y el interés que el mismo despertaba.

Pues bien, actualmente, se sigue tratando de uno de los premios más importantes que se entregan en toda Europa, y ello es la razón más evidente para que este año, en la edición número 62 de dicho Festival, se hagan cita realizadores de países como Alemania, Francia, Polonia, Inglaterra, Suecia, Turquía, Islandia, Brasil, República Dominicana, China, Japón y por supuesto, el anfitrión España.

En cuanto a contenido en concurso, figuran las historias de carácter privado o personal de personajes, y aquellas que tratan temas de sensibilidad social, como el desplazamiento y drama de los refugiados. Las que más resaltan en este sentido, son la Turca “Daha!”, precisamente hablando de las vivencias de un chico adolescente refugiado en la Costa turca del Mar Egeo. “Jeunne Femme”, como una historia de crecimiento personal, y la georgiana Elene Naveriani, “Me Mzis Skivi Var Dedamicaza”, que se focaliza en temas migración pero también prostitución.

Sin duda alguna esta nueva edición de SEMINCI, que se llevara a cabo entre el 21 y 28 de octubre, promete agradables propuestas.

Pueblos de refugiados, ¿alternativa viable para Valladolid?

En los países europeos, incluyendo España, la población económicamente activa esta envejecida, y con pocas probabilidades de ser sustituida en las labores que generan ingresos a las naciones, en el corto plazo. Esto para nadie es un secreto.

Ahora bien, mientras la gran mayoría de las ciudades, sufren de las consecuencias de la ausencia de población joven, que pudiese derivar en mano de obra, en Valladolid, ocurre un caso muy particular.

Y es que se trata de la Provincia más Poblada y con mayor crecimiento demográfico de la comunidad de Castilla y León. Su extensión territorial carece de formaciones montañosas, por lo cual sus llanuras son famosas e ideales para el desarrollo de actividades agropecuarias. ¿El detalle? Que su población joven no está interesada en ejercer estas actividades ni mucho menos en asentarse en poblados rurales.

Es por esta razón, que la Diputación Provincial de Valladolid, ha propuesto e incluso delegado la realización de un estudio de impacto, en relación a lo que creen sería la solución ideal a este problema: llenar estos caseríos de población inmigrantes.

Sus argumentaciones se sustentan, además del rechazo juvenil al trabajo rural como ya se mencionó, en el compromiso del gobierno español en permitir la entrada de 9.323 refugiados sirios, afganos y subsaharianos. Entonces, consideran idóneo, ubicarles en provincias que requieren de trabajo y mano de obra, que en vez de grandes ciudades, como Barcelona o Madrid, en donde posiblemente, exacerbarían los problemas sociales.

Además, sostienen, que la ubicación de los refugiados en dichos pueblos, reactivaría la vida socioeconómica del mismo, dado que permitiría que no cerraran escuelas, o reabrieran a las que ya se encuentran cerradas, progresivamente, se inauguración tiendas y negocios y en consecuencia, se estimularía la economía local.

Muchas asociaciones del ámbito rural, reciben dicha propuesta con beneplácito, al estar de acuerdo con los argumentos esgrimidos desde la Diputación, en contraste, expertos en el tema, no están del todo convencidos.

Por ejemplo, el catedrático Francisco Burillo, experto en lo que respecta al tema de despoblamiento, sostiene que la solución adecuada, no pasa exclusivamente por llenar pueblos vacios españoles de refugiados, pues existe el riego de que se repitan las experiencias de Turquía, Italia o Grecia, en donde los campos de refugiados, han afectado las condiciones del País receptor de población.

Desde su perspectiva, se debe estimular un amplio plan de desarrollo e inversión económica.

Una década de servicio social en Valladolid, cumple YMCA

La  Young Men’s Christian Association (YMCA), o como se le conoce popularmente en países de habla hispana (sobre todo latinoamericana), la Asociación Cristiana de Jóvenes, es considerada una ONG de acción social de origen ecuménico.

Sus orígenes, lejanos en tiempo y distancia de Valladolid, se le pueden ubicar en el Reino Unido, específicamente en Londres, cuando en medio de la Revolución Industrial misma, Sir George Williams, en el año 1844, decide crear un voluntariado con miras a promover y apoyar el desarrollo integral juvenil desde las raíces cristianas.

Sus motivaciones para ello, fueron principalmente las difíciles jornadas laborales y las condiciones de las mismas, además de la proliferación de vicios como juegos y bebidas en los trabajadores más jóvenes especialmente. Pero desde entonces, muchas cosas han cambiado en las distintas sociedades.

Por ejemplo, aunque su presencia se hace más visible en países anglosajones o de influencia inglesa, también poseen extensiones en países latinoamericanos, y por supuesto en España. En Castilla y León, cuentan con un centro en Salamanca, otro en Salduero, en Segovia, y por supuesto el cumpleañero centro de la Calle Núñez de Arce en Valladolid.

YMCA se fundamenta en los pilares de solidaridad, abrigo, protección, valores y trabajo. Y la población sujeto de su ayuda, claramente es aquella que se encuentra en riesgo o en los límites de desigualdad y exclusión social, principalmente aquellos de escasos recursos e inmigrantes.

La logística empleada, incluye atención personal e individualizada, escucha de las personas, por supuesto todo ello considerando el contexto social y económico del país y zona en el cual se encuentren. El personal de esta ONG, está calificado en la atención social e individual, pues incluye Sociólogos, Psicólogos y Trabajadores Sociales, además del voluntariado y colaboradores.

Las principales fuentes de financiamiento provienen de El Fondo Social Europeo, los Ministerios de Empleo y Sanidad, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid. Y es bueno rescatar que en específico en Valladolid, se encuentran 60 voluntarios.  Ángela Bueno, figura  regional de YMCA en Castilla y León, sostiene que en 10 años en Valladolid, los resultados han sido satisfactorios, y que “De los 180 niños y niñas con los que hemos trabajado, 115 vienen de los Servicios Sociales” y esperemos que sean muchos más, y que YMCA se fortalezca en Valladolid.